22 jul. 2016

Diario de... Cap. 4

Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3

De repente al llegar de nuevo a casa nos dimos cuenta que no habíamos buscado ningún tesoro, y eso no podía ser, después de todo lo que habíamos pasado.
Así que tanto el clérigo Kling-Klong, Sasha Lamazas (mi adorada esposa) y yo, esta vez también acompañados por mi fiel lobo Aragh, nos encaminamos hasta el templo de Dranngvit.


Una vez en el templo, entramos por el hueco del altar donde habíamos acabado con las criaturas la última vez. A través de ese hueco bajamos a las profundidades de la montaña y vimos al final de esa bajada un pasillo. El pasillo estaba lleno de trampas, pero afortunadamente, una de las cosas buenas de casarse con una rogue es que se le da muy bien lo de descubrir y deshabilitar trampas, abrir cerraduras....
Al final del pasillo vimos las ruinas de una puerta sellada mágicamente hasta hacía poco tiempo, ahora completamente destruida y al atravesarla vimos una antigua catedral enana de cientos de pies.
Había en el suelo una trampilla de la cual salía un olor bastante nauseabundo con lo que decidimos no bajar y sellarla con una gran piedra con el fin de que nada pudiera salir de allí para atacarnos.
Al estar poco iluminado, decidimos tirar una flecha encendida con el fin de poder iluminar algo (los enanos tenemos buena visión nocturna, pero no tanta). El resultado no fue demasiado bueno, ya que de repente unos bloody bones decidieron que sería divertido atacarnos con sus tendones prensiles.


Tras un combate sin demasiados problemas decidimos ir pegadinos a la pared aprovechando que esta vez algo si que veíamos. 
Para variar, nos ataca otra horda de esqueletos acompañado por uno más grande que atacaba de forma bastante asquerosa (vomitando una secreción que dejó bastante tocado a mi pobre Aragh) pero al final pagó las consecuencias de sus actos y murió (nadie se mete con los míos)

Pasamos de largo de una primera torre que se adentraba en el techo y nos fuimos directos hacia un par de barracones (a pesar de que nos pareció ver un par de ojos rojos que nos observaban, pero si no hay peligro, no tiene gracia ¿verdad?). 
Sin embargo un hálito mágico procedente de un armario situado en el primer barracón llamó la atención del compañero clérigo y, cosa rara en nuestro grupo, conseguimos llegar hasta él. Sasha abrió sin problema el sello mágico pero observamos que había tablones impidiendo el acceso al armario. La frustración hizo que nos pusiéramos a dar golpes a los maderos despertando al minotauro no-muerto que hasta entonces permanecía tranquilamente durmiendo en las proximidades (¡ups!)
El enorme minotauro con un aura maligna entró atravesando la pared y plantándose en medio de la habitación. Mi adorada (y un poco kamikaze) esposa decidió atacar ella sola a la bestia mientras el resto esperábamos el ataque. El resultado, soy viudo. Al ver el cuerpo casi partido por la mitad de mi joven esposa, me dio un ataque de locura transitoria y salí huyendo de allí pero en medio de mi despavorida huida volví en mí y decidí que no podía dejar allí el cuerpo, que debería de darle un entierro digno y también debería de terminar con el animal que acabó con su vida. Y eso hice, volví sobre mis pasos y con ayuda de Kling-Klong y de Aragh terminamos en el minotauro no-muerto.
Conseguimos salir de allí con el cuerpo sin vida de Sasha a la que el clérigo consiguió devolver a la vida gracias a un pergamino que encontramos en el templo (a veces los milagros existen).

Tras una noche de merecidísimo descanso, volvimos sobre nuestros pasos ya que nos dimos cuenta que al final no habíamos abierto el armario. Fuimos corriendo hasta el barracón sin importarnos el ruido que pudiésemos hacer, sólo queríamos salir de allí cuanto antes, pero no hay forma de conseguirlo y esta vez lo que salió a nuestro encuentro fueron unas momias (¿de donde sale tanto bicho?)

Tras un duro combate, salimos victoriosos aunque Kling-Klong parecía no estar muy bien ya que sus curaciones apenas funcionaban.

Finalmente llegamos al armario y lo abrimos. En su interior encontramos unas mazas benditas que nos guardamos, quien sabe cuando las necesitaríamos.
Subimos las escaleras hasta el segundo piso del barracón (algo más encontraríamos) y abrimos la puerta para encontrarnos no con un gran tesoro como pensábamos sino con una figura humanoide esquelética sentada en una gran silla y apoyada sobre un espadón. Sin pensarlo mucho nos lanzamos a un ataque conjunto pero el caballero nos paró y nos propuso un honorable combate uno a uno, diciendo que si lo ganábamos, su tesoro sería nuestro. 
Inmediatamente nuestro compañero clérigo se lanzó unos cuantos conjuros que le ayudarían en el combate aunque no fueron muy efectivos ya que poco tardó en caer. El caballero no muerto se apartó para que pudiésemos atender a nuestro amigo pero las pociones curativas que le dábamos no servían para nada.
Mientras mi esposa seguía atendiendo a Kling-Klong decidí batirme con el enemigo pero pronto me lanzó un golpe que casi me hace caer al suelo. Al verlo mi esposa se puso a mi lado para atacarle cosa que el caballero no se tomó muy bien y libreró un aura que hizo que Sasha saliera corriendo (empate en huidas 1-1). Como yo estaba bastante herido y viendo que el caballero se regía por el honor, decidí retirarme y salir con mi amigo a hombros hacia mi casa (menos mal que por el camino encontré a Sasha y entre ambos lo llevamos porque con la mega armadura que llevaba el clérigo  mi debilitado estado apenas podía con él...)

Llegamos a casa y Kling-Klong seguía enfermo e inconsciente. Probamos a darle un par más de pociones que teníamos en casa, pero nada. Incluso compramos (con su dinero y un poco del nuestro) pociones más potentes, pero no había forma de que despertara, incluso iba a peor. Pensando que si dormíamos un poco, nos despertaríamos con las ideas un poco más despejadas, decidimos ir a descansar.
Cuando estábamos en el primer sueño, un extraño ruido nos despertó de golpe. Nos levantamos y observamos como algo se movía en la habitación donde descansaba nuestro amigo el cuál de repente se dispuso a atarcarnos, cosa que nos dejó paralizados durante unos segundos, pero "afortunadamente" reaccionamos y a pesar de acabar un poco herido, conseguimos terminar con la cosa en la que se había convertido Klin-Klong...



3 comentarios :

  1. Madre mía...revivirlo de nuevo ha sido perturbador. Ahora, en mi nueva y recuperada vida he decidido ser más racional y controlar mis arrebatos...la próxima vez podría no tener tanta suerte.
    Estupendo relato, :)). Sasha Lamaza

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    Respuestas
    1. Es normal, has vivido una experiencia traumática
      Tenemos que aprender a contar hasta 10, jajajaja

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  2. Madre mía...revivirlo de nuevo ha sido perturbador. Ahora, en mi nueva y recuperada vida he decidido ser más racional y controlar mis arrebatos...la próxima vez podría no tener tanta suerte.
    Estupendo relato, :)). Sasha Lamaza

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