11 jul. 2016

Diario de... Cap. 3

Capítulo 1
Capítulo 2
De repente me desperté, me sentía algo rara....
Comienzo a palparme la cara ¿por qué tengo barba? sigo bajando ¿donde están mis...?¿qué es esto...? o mierda... me he reencarnado en un tío, para ser más concreta concreto creo que en un enano (maldito karma, ¿todo esto sólo por haber robado a gente que en realidad de lo merecía?. No ya se, esto fue por abandonar a mis amigos y que se murieran... pues que bien).
Superado el susto inicial, me encuentro en mi dedo un anillo, vale, soy un enano y estoy casado (yo que no creía en el matrimonio) de repente "conozco" a mi mujer y me doy cuenta además de que soy un calzonazos (un carnet que me encontré del sindicato de trabajadores con mi nombre también me dio una pista, mi nombre es Baldragas Hachasangrienta).

Un pequeño mareo hace que me tenga que sentar, ¿qué ha pasado? ¿por qué durante un instante me pareció que había otra persona en mi cabeza? creo que me estoy volviendo loco, pero bueno, ya pasó y estoy en casa con mi amada y joven esposa.
Ya recuperado voy a la puerta donde están llamando insistentemente. Al abrir me encuentro con un vecino que me cuenta que ha arrasado el pueblo, que tanto mi mujer como yo hemos sido designados a buscar ayuda.
Sin tiempo apenas para preparar las armas y un poco de comida, nos montamos a lomos de dos estupendos warponies y nos disponemos a viajar a la ciudad más cercana en busca de ayuda. Llegamos a la ciudad en un par de días y para nuestra sorpresa, ésta también ha sido atacada (vamos bien....).
En la ciudad nos encontramos con un clérigo y un monje a los que convencemos para que nos vengan a ayudar. De camino a casa aparece una druida que muestra un gran interés en el monje (me da que este no nos viene a ayudar).
Primera noche y acampamos a la entrada del bosque, me toca hacer la segunda guardia, fue bastante tranquila, aunque de repente oigo unos ruidos, me acerco y lo que veo es a la druida (eso me parece porque de repente cambia de forma) y al monje... hubiera preferido goblins o incluso trolls, creo que tendré pesadillas esta noche.

A la mañana siguiente retomamos el camino y como me imaginé y después de las escenas de anoche aún más, la druida y el monje van por su lado mientras que el clérigo cumple su palabra y nos acompaña.
Ya estamos a los pies de la montaña, pero ha oscurecido por lo que es mejor acampar y subir por el estrecho camino a la luz del día. Volvemos a hacer guardia, mi esposa hace la primera (si ella lo pide, ¿cómo se lo voy a negar?), yo la segunda y el clérigo la tercera. Como no, durante la mía comienzo a escuchar ruidos (esta vez no pueden ser los amantes de Daerlum) y de pronto veo a cuatro ogros que vienen directos a atacarnos.


Sin tiempo que pensar, me escondo detrás de un árbol y disparo con mi arco (inocente de mi pensando que una simple flecha va a disuadirlos de atacar...), como era de esperar lo único que hago es cabrearles y hacer que se acerquen al campamento. Afortunadamente tanto mi esposa como nuestro amigo Kling-Klong ya se han despertado y entre todos conseguimos atacarlos y matarlos sin sufrir mucho daño.
A la mañana siguiente, entramos en nuestra ciudad, presentamos la ayuda que hemos traído y se ríen un poco de nosotros, ya que sólo hemos podido convencer a una persona (¿y qué quieren que haga?, nunca he tenido mucho poder de convocatoria).
De repente, vemos una oleada de esqueletos, pero muchos, y cuando digo muchos son muchísimos.... Kling-Klong con un rápido movimiento, baja de la muralla y los destruye a todos (¿quién se burla ahora de nosotros? solo traemos a uno, pero se acaba de cargar a 100 o 200 esqueletos sin despeinarse).
Dispuestos a averiguar que está pasando en nuestra, hasta entonces, bonita y tranquila ciudad, nos vamos a la zona del templo, donde hay cadáveres de vecinos y el clérigo usando su magia, consigue hablar con uno de ellos, aunque no nos aclara mucho la situación, así que junto a mi señora esposa, nos disponemos a entrar y lo que vemos son más esqueletos. Vamos con la información al clérigo que decide entrar primero y volver a pulverizar a los esqueletos, los pocos que quedaron enteros deciden huir.Los que no huyeron y tuvimos que luchar contra ellos fueron un par de esqueletos negros cada uno de ellos con dos espadas.


Después de terminar con ellos y a pesar de que incapacitaron al clérigo durante un rato, seguimos avanzando hasta llegar a una sala, parecía un altar, muy bien cuidado. Y en esa estancia tan bien cuidada, nos encontramos a dos seres grandes, enormes, dos raveners. No nos queda otra que luchar, pero estos bichos tienen un extraño poder que hace obliga primero a mi esposa y luego al clérigo a irse de la zona durante un tiempo, con lo que no me quedó otra que cargarme a ambos yo solo con mis hachas (hay que hacer nombre al apellido familiar, y es que uno es pequeño pero matón).

Y hasta aquí la última aventura que he vivido, nunca había tenido la necesidad de escribir pero desde esa mañana que me levanté con la rara sensación que en mi mente había otra persona me ha dado por comenzar un diario...


5 comentarios :

  1. Hay un boquete detrás de ese altar...

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    1. Habrá que ir a investigar.... o no... cuando lo recuerdas miedo me da lo que podamos encontrarnos dentro

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  2. Baldragas...haz el favor de dejar lo que estés haciendo y tira para casa que me has dicho que salías un momentito y mira la hora...¿doble personalidad?¿Posesión? Excusas
    Y trae pan, o no entras. Qué hombreeee!!
    Jajaaaaa

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    1. Lo siento, tienes razón, ya vuelvo.... No te enfades por favor.... Llevo pan de los enanos, ya verás que rico

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  3. Baldragas...haz el favor de dejar lo que estés haciendo y tira para casa que me has dicho que salías un momentito y mira la hora...¿doble personalidad?¿Posesión? Excusas
    Y trae pan, o no entras. Qué hombreeee!!
    Jajaaaaa

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